Las principales organizaciones del transporte y la logística en Europa han enviado una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para expresar su oposición a los objetivos obligatorios de demanda de camiones de cero emisiones que el Ejecutivo comunitario está considerando introducir.
En la misiva, firmada por la Unión Internacional de Transporte por Carretera (IRU), CLECAT (asociación europea de transitarios y operadores logísticos), el Consejo Europeo de Cargadores y la Alianza Global de la Cadena de Frío, aseguran compartir el objetivo de descarbonizar el transporte, pero advierten de que las condiciones actuales no permiten una transición rápida y sostenible.
Según los firmantes, la infraestructura pública de carga debería multiplicarse por diez para satisfacer la demanda futura, mientras que los costes de instalación y los tiempos de carga siguen siendo “prohibitivos e impredecibles”. Además, muchas pequeñas y medianas empresas —que constituyen la mayoría de los más de 600.000 operadores del transporte por carretera en Europa— no podrían asumir las inversiones necesarias sin apoyo.
“Las decisiones de inversión deben basarse en la economía subyacente y en la madurez tecnológica, no en regulaciones coercitivas”, subraya la carta.
“El verdadero progreso se logrará mediante condiciones propicias, no mediante obligaciones punitivas”, añaden las asociaciones.
El documento destaca también las dificultades específicas de sectores como la cadena de frío, donde los camiones refrigerados consumen hasta un 10% más de energía, y de otros ámbitos como la logística de la construcción o el transporte de productos químicos, donde la electrificación aún no es técnica ni económicamente viable.
Como alternativas, las organizaciones proponen a Bruselas incentivos de compra, inversión en infraestructura de recarga y un marco financiero coherente que permita destinar los ingresos de instrumentos como la Euroviñeta o el Régimen de Comercio de Emisiones (RCDE 2) a la descarbonización del transporte por carretera.
El llamamiento concluye pidiendo a la Comisión que centre sus próximas propuestas en “crear las bases prácticas para una transición sostenible, competitiva y socialmente justa” en el transporte por carretera.

