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“Brexit” | Opinión de Manuel Pérezcarro Martín

Contra todo pronóstico el Reino Unido saldrá de la UE gracias a la incompetencia de su primer ministro, tras haber sometido esta cuestión a un referéndum.

Ahora, se rasgan las vestiduras los que antes abominaban de la UE con argumentos tan simplistas como el de que el Reino Unido aportaba a la UE más de lo que recibía ¿les suena esta canción? Escocia ahora no quiere irse de UE pero antes quería independizarse del Reino Unido, de locos.

Estos son los efectos del nacionalismo y los de una democracia participativa en lugar de una representativa, con todos los defectos que ésta pueda tener.

Pero parece que esta práctica está de moda hasta en los partidos políticos. Así hemos visto, y probablemente lo volvamos a ver, como Pedro Sánchez para salvar su sillón, se saltaba al Comité Federal de su partido –órgano representativo democráticamente elegido – y sometía la negociación con Podemos a lo que dijese la militancia. Esto se lleva al extremo en partidos como la CUP, y ya se ven sus resultados.

Hay asuntos que, por su complejidad no deben someterse a referéndum, entre otras cosas porque el ciudadano de a pie es fácilmente manipulable y puede transmitírsele información sesgada, interesada o, simplemente, falsa.

Las dictaduras suelen utilizar el referéndum para reafirmar al dictador unas décadas más y justificarlo en la voluntad popular.

Así pues, cuidado con los referéndums que los carga el diablo.

Y ¿en qué va afectar al transporte el BREXIT? Pues todo dependerá del acuerdo de salida con la UE y para conocerlo puede pasar bastante tiempo; en principio dos años que es lo que marca el Tratado, pero ya veremos. Francia es partidaria de una salida rápida y Alemania considera debe hacerse sin demasiadas prisas. En lo que parecen estar de acuerdo los Estados miembros es que la salida no debe implicar condición ventajosa alguna para el Reino Unido. Si se van, se van con todas las consecuencias. Pero, ya veremos.

Si es así, pueden verse afectados varios asuntos. En primer lugar, no servirá la licencia comunitaria para acceder al Reino Unido, volveremos al pasado debiendo solicitar permisos bilaterales limitados que dependerán de los cupos negociados anualmente entre la UE y el R.U. Las mercancías tendrán que pasar un control aduanero en origen y en destino, con el retraso que ello supondrá. Puede que los vehículos deban adaptarse a la normativa sobre pesos y dimensiones que impere en el Reino Unido. El conductor deberá ir con su pasaporte que deberá controlarse tanto a la entrada como a la salida. Quizás me deje algo en el tintero, pero con lo expuesto creo que ya es bastante.

Pero, además, nuestras exportaciones pueden verse afectadas, porque todo indica que la libra mantendrá su depreciación frente al euro, y por tanto el consumo de nuestros productos puede verse afectado.

En fin, demasiados interrogantes para saber la trascendencia de una decisión como ésta.

Ante esta nueva situación, la Unión Europea debe reaccionar y poner en marcha urgentemente las reformas que se necesitan. Estamos viendo que no solo es el Reino Unido quien deseaba salirse. En Francia hay movimientos en este sentido de los partidos de la ultraderecha, al igual que en Holanda.

La Europa que necesitamos ya es una Europa federal, con un gobierno ágil, eliminando la inmensa y poco operativa burocracia existente, además de insultantemente cara. O se hace de manera rápida o corremos el riesgo de que los nacionalismos y el populismo nos lleven a una Europa desunida con cincuenta años de retraso.

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