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Cierre de la frontera en La Junquera para evitar el sabotaje de piquetes galos

Ayer martes, se produjeron momentos de tensión en la frontera franco-española. El transporte de mercancías por vía terrestre  permaneció este martes cerrado durante cerca de dos horas en el paso fronterizo de la Jonquera (Girona), en la autopista AP-7, el principal punto de entrada de productos españoles con destino a los países europeos.
La acción violenta de un grupo de piquetes galos, que volcó y destrozó la carga de un camión de verduras y hortalizas procedente de España, obligó a los Mossos d’Esquadra a prohibir, de forma temporal hacia las 10 de la mañana, la circulación de camiones como medida preventiva.

Los agricultores franceses llevan más de un mes protagonizando acciones de protesta para denunciar la competencia desleal, que según ellos practica España por vender los productos a precios muy bajos. La imagen de las cajas de melocotones y nectarinas esparcidas por la autopista AP-7 volvió a rescatar el fantasma de la ‘guerra de la fruta’ que se vivió en los años 80, cuando los piquetes franceses trataron de evitar por la fuerza que los camiones cargados de productos españoles cruzaran la frontera. Igual que ahora, se manifestaban contra el precio más bajo de los productos españoles, más competitivos y con mejor acogida en el mercado europeo.

El Gobierno español ha reaccionado este martes de forma enérgica frente al ataque de los agricultores franceses y afirmó “no estar dispuesto a consentir” el vuelco de mercancías. La ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Rosa Aguilar, ha anunciado además que tomará medidas y que el incidente fue abordado en una reunión entre Francia, España e Italia.

Campaña de controles
Mientras, los sindicatos agrarios reclamaron al Ejecutivo central que actúe para garantizar la libre circulación de camiones y advirtieron que el bloqueo de los agricultores franceses en la frontera puede agravar aún más la delicada situación de precios que sufre el sector.

Esta crisis llevó al Gobierno de París, movido por la protesta de los agricultores, a emprender hace cuatro semanas una campaña de controles a los camiones procedentes de España, con el objetivo de verificar que llevan los papeles en regla y que no hay ningún fraude sobre la calidad o sobre el origen (para impedir que se vendan como cultivados en Francia). En el fondo, según denunció la Generalitat catalana, lo que hay es una intención del Ejecutivo francés de obstruir la entrada de productos españoles a Francia, ya sea con controles en las carreteras o en los mercados de abastecimiento. La Comisión Europea hizo público que pedirá a Francia que ponga fin a este bloqueo encubierto de camiones.