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«Más grandes, más fuertes» por Manuel Perezcarro Martín

Ya he tenido ocasión de comentar en estas mismas páginas el movimiento de compras, fusiones o absorciones de empresas que se están dando en el transporte frigorífico en la Región de Murcia en los últimos dos años, las tres últimas en lo que va de 2023, y ya son siete, si no estoy equivocado.

La gente se pregunta a qué se debe esto, y existen varias razones, pero la fundamental, es crear empresas de mayor dimensión. Con ello se consiguen distintos objetivos: ser más competitivos, poder ofrecer un abanico de servicios más amplio, diversificar la oferta y poder llegar a un mayor número de clientes.

Es bastante más sencillo y con mejores efectos, realizar este tipo de operaciones que crecer a base de invertir en más camiones, instalaciones de todo tipo y personal, al que hay que seleccionar y formar, lo que requiere de un esfuerzo económico y organizativo muy importante además de exigir la captación de nuevos clientes, probablemente a base de ofrecer unos precios más bajos que los de la competencia.

 A mi juicio, la primera opción es la más acertada y con resultados inmediatos y ciertos.

El por qué se están produciendo tantas operaciones de este tipo en Murcia, es fácil deducirlo. Una empresa de transportes que desea diversificar sus servicios y pretende ofrecer transporte frigorífico, encuentra más oportunidades aquí porque Murcia concentra la mayor oferta de empresas de este tipo.

También nos preguntamos los efectos que pueden derivarse de estas operaciones y también son varios, pero no todos positivos.

El negativo, y no sé si más sentimental que real, es que se pierden empresas de capital murciano y la toma de las decisiones empresariales se realizará en función de criterios distintos a los que, quizás, tomara el empresario que ha fundado y desarrollado su empresa en su tierra natal. Puede que, en este aspecto, nuestra economía regional pierda el punch que le otorga un tejido empresarial potente y autóctono.

Para el propio sector del transporte frigorífico, no creo que vaya a verse afectado negativamente. Estas nuevas empresas, más potentes, tienen una mayor capacidad de negociación con los clientes, porque el mercado tiene que contar con ellas necesariamente. Además, estas operaciones, en las que se han invertido grandes sumas de dinero, tienen como único objetivo mejorar la rentabilidad y poder ofrecer a sus accionistas los dividendos esperados. Así pues, lo previsible es que estas empresas sirvan como efecto tractor para los precios del transporte, verdadero talón de Aquiles del sector, del que se beneficiarán las empresas más pequeñas y los autónomos.

Tampoco creo que estas operaciones vayan a producir la desaparición de este tipo de empresas, que juegan un papel esencial. Cada vez es más frecuente que las pequeñas empresas dependan en un porcentaje, mayor o menor, de un operador más grande y no de clientes directos, porque también ha cambiado la estructura en la comercialización de los productos hortofrutícolas, que ahora dependen de media docena de grandes cadenas de distribución. Así pues, estas nuevas empresas, más potentes, seguirán subcontratando transporte con empresas medianas, pequeñas y autónomos, porque les otorga una flexibilidad y eficacia que seguro no pueden alcanzar prestando los servicios de transporte exclusivamente con medios propios.

Pero bueno, esto son solo conjeturas y apreciaciones propias. Lo que vaya a pasar, el tiempo lo dirá. Yo no me preocuparía mucho por este tema.

Lo que realmente es preocupante es la cantidad de incertidumbres a las que se enfrenta el transporte, como la transición energética, la escasez de agua en el transporte frigorífico y los puñeteros peajes que se nos quieren imponer en las vías de alta capacidad, de lo que hablaremos otro día.

Manuel Perezcarro Martín | Secretario General FROET
Artículo publicado en el número 289 de la Revista FROET En Ruta

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