Go to Top
  • No hay productos en el carrito.

“Con vaselina” por Manuel Pérezcarro

No sin disgusto, he escuchado en un caso y leído en otro, las opiniones de dos de los máximos dirigentes empresariales del transporte en relación con el incremento del tonelaje de los camiones – hasta las 44 toneladas para el transporte nacional- que quieren imponer los cargadores.

Hemos pasado del no rotundo a sentarnos de nuevo a negociar sobre un tema, que creíamos zanjado, porque algunos piensan que es mejor adoptar esta vía y sacar algo a cambio, a que nos lo impongan vía decreto y sin consultarnos.

Mi disgusto viene, en primer lugar, porque una cuestión tan importante requiere del debate y del acuerdo del máximo órgano de gobierno de cualquiera de las organizaciones empresariales a las que, sin nombrar, me refiero.

Éstas, en su momento, ya se manifestaron, y fueron unánimes al rechazar el incremento de la masa máxima autorizada de los camiones de 40 a 44 toneladas, es decir un 10 por ciento más.

Incluso se realizó por estas organizaciones un riguroso estudio en el que se expusieron argumentos objetivos y de peso para rechazar de plano esta insistente propuesta de los cargadores que únicamente les beneficia a ellos.

No pueden pues, estos dirigentes, volver abrir el melón del debate sobre este asunto sin que se haya sometido al refrendo de los órganos de gobierno de sus respectivas organizaciones.

Para zanjar el debate de las 44 toneladas con los cargadores, y a regañadientes por parte del sector, ya se aceptó la autorización de los mega-camiones de 25,25 metros de longitud y 60 toneladas de masa máxima autorizada, eso sí, sujetos a una serie de restricciones y con la preceptiva autorización especial.

Este fue, al menos, el argumento con el que lo justificaron nuestros negociadores.

Mi disgusto, no solo es mío, es de la gran mayoría del sector que se está sintiendo defraudado por aquellos en los que depositó su confianza.

Ahora alguien, nos quiere tratar de convencer de que puede ser mejor aceptar las 44 toneladas si, a cambio, conseguimos que por ley se nos pague a treinta días o que se establezca un código de buenas prácticas para los tender, por ejemplo. ¿Es que se creen que no hemos caído de un guindo? Mientras exista una situación de debilidad del transportista en la negociación de los precios y condiciones del transporte con los cargadores, debido a la enorme competencia existente, que es el lastre que arrastra el sector de toda la vida, será el propio transportista el que se salte las normas, como antes incumplía las tarifas de precio obligatorias.

El daño que pueden ocasionar al sector los efectos de esta modificación, esencialmente en rebaja de los precios del transporte por el incremento de la capacidad de la oferta, el aumento de los costes en combustible y mantenimiento de vehículos y en el empleo, será irreparable.

Si nos queremos engañar a nosotros mismos, adelante. Si no queremos ver que detrás del eslogan facilón que argumentan los cargadores del “ganar-ganar” -esto es, transportar más toneladas pero pagando más- se esconde el “to pa mí”, allá nosotros. Si creemos que porque nos paguen por tonelada, cuando llevemos 4 toneladas más nos las van a pagar al mismo precio que antes, pecamos de ingenuos.

Y lo más lamentable es que seremos nosotros mismos, los transportistas, los que les propondremos estas rebajas y si no, al tiempo.

Manuel Pérezcarro Martín
Secretario General FROET

, ,